Baalbek, a 86 Km. al noreste de Beirut, recibió su nombre en honor del dios fenicio Baal. Los griegos lo rebautizaron Heliopolis y, más adelante, los romanos lo utilizaron como centro de adoración a Júpiter. Baalbek aparecía entonces como la urbe más importante de la Siria romana. En tiempos más recientes, estableció su sede Hezbolá, fundamentalistas islámicos que se oponen a Occidente, y fue en 1999 cuando la población reabrió sus puertas al turismo. Si bien la ciudad moderna es muy pequeña, sus vestigios romanos conforman, probablemente, la zona arqueológica más rica de Líbano.
El complejo de templos de Baalbek constituye uno de los más grandes del mundo. Mide unos 300 m de largo y posee dos templos con pórticos, dos patios y un recinto construido durante el período árabe. El templo de Júpiter, completado hacia el año 60 d.C., culmina una elevada plataforma que se yergue sobre una impresionante escalinata; únicamente seis de sus enormes columnas (22 m) se mantienen en pie, lo que basta para hacerse una idea de la escala del edificio original. En los alrededores, el templo de Baco, construido hacia el año 150 d.C., se encuentra en un buen estado de conservación. Alejado del área principal se halla el pequeño y exquisito templo de Venus, una hermosísima edificación circular con columnas estriadas.
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