 Wadi Rum cuenta con algunos de los paisajes de desierto más espectaculares. Lawrence de Arabia pasó buena parte de su tiempo aquí durante la revuelta árabe, y muchas de las escenas de la película de David Lean se filmaron en esta zona. Wadi Rum es un paisaje de extrañas formaciones rocosas ascendentes y descendentes, conocidas como jebels. Aunque cada vez recibe más turistas, no ha perdido un ápice de su majestuosidad. Su población suma unos cuatro mil aldeanos y beduinos nómadas, y las únicas edificaciones son las tiendas de pelo de cabra, unos cuantos puestos, casas de cemento y el cuartel general del fuerte del Cuerpo de la Patrulla del Desierto. No hay ningún hotel.
Alrededor del pueblo existen enclaves dignos de una visita. El pozo de Lawrence es un manantial a 2 km al Suroeste; sólo es un estanque, pero las vistas desde allí son impresionantes. Los nabateos, responsables de la construcción de Petra, también erigieron un templo en Rum, que data del siglo I, y la zona está cubierta de grabados rupestres tamúdicos y cúficos. Pero la verdadera atracción es el desierto mismo, en el que el viajero se adentra en un vehículo todo terreno o en camello. Algunos sólo se quedan unas cuantas horas, pero si se contrata a un guía vale la pena realizar una excursión de varios días, pernoctando con familias beduinas o acampando en el desierto.
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