 Qasr al-Hallabat fue un fuerte romano, pero tomado por los omeyas se convirtió en un palacio de placer. A unos cuantos kilómetros carretera abajo está Hammam as-Sarakh, un balneario y coto de caza. La mayoría de sus edificios han sido restaurados casi totalmente y se pueden apreciar los canales que utilizaban para traer el agua caliente y el vapor. A cien kilómetros al este de Ammán, la ciudad oasis de Azraq cuenta con un castillo construido en basalto negro. Éste hizo de cuartel general de Lawrence de Arabia durante la revuelta árabe. De regreso a Ammán, el Qusayr'Amra es el castillo mejor conservado del desierto, con los muros cubiertos de frescos.
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