 En el desierto al este de Ammán se yergue una hilera de castillos, obra de la dinastía Omeya del siglo VII. Algunos de ellos eran originariamente edificaciones romanas, y otros de la época de los nabateos. La forma idónea de visitarlos es con un coche de alquiler o en taxi. Los castillos principales se pueden visitar en un día, sin salirse demasiado de la carretera, pero si se aspira a recorrer todo el conjunto habrá que prever un par de días, un vehículo todoterreno y un guía.
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