Este precioso valle, entre la frontera libanesa y las montañas del Golán, está considerado un santuario de flora y fauna de hábitat pantanoso muy singular. La reserva cuenta con papiros silvestres, pelícanos, pigargos, nutrias, gatos montés y verracos. El valle de Hula también se establece como zona de acogida de aves migratorias; algunas provienen de enclaves tan lejanos como Escandinavia, Rusia e India. La reserva posee un excelente centro para visitantes, en el que se explican la flora y la fauna locales, además de alquilarse prismáticos. Al sur de la reserva, se encuentra la granja Dubrovin, la reconstrucción de una granja de colonos judíos de principios de siglo.
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