Antes de la llegada de los cruzados y su posterior invasión, Ramla desempeñaba la función de capital árabe de Palestina. Construida en 716 d.C., la urbe (situada al sureste de Tel-Aviv) se ha convertido en la actualidad en un lugar de paso para la mayoría de viajeros y peregrinos. Únicamente permanecen diversos monumentos islámicos deteriorados como testimonio de su pasado glorioso. No obstante, la mezcla de un barrio árabe antiguo, formado por edificios de piedra ya derruidos, con parques frondosos y avenidas repletas de eucaliptos, ha comportado un atractivo especial a la localidad. El día más adecuado para visitarla es el miércoles, dedicado al mercado. Se ha habilitado un servicio frecuente de autobuses entre Tel-Aviv y Ramla, que tarda 45 minutos.
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