Aunque esté considerado un enclave ineludible para la mayoría de viajeros, esto no significa que no deba visitarse. Ningún desplazamiento a Israel puede considerarse completo si no se ha flotado en el mar Muerto. Sus aguas presentan una elevada densidad, al estar repletas de minerales vigorizantes; y cuenta con un 10% más de oxígeno en el aire que a nivel del mar. Los alrededores del mar Muerto ofrecen múltiples posibilidades en el momento en el que se crea que ya se ha flotado suficiente. Ein Gedi constituye uno de los oasis más sugestivos del país, una zona exuberante donde abundan los manantiales de agua dulce, cascadas, estanques y todo un paraíso para la fauna y flora del desierto. Mesada está considerado unánimemente uno de los enclaves israelíes obligatorios. Esta fortaleza, situada en la cima de una planicie cortada a pico, está considerada el último reducto de los celotas, rebeldes judíos que se levantaron contra el Imperio Romano en 66 d.C. Cuando su derrota era inevitable, los 967 hombres, mujeres y niños refugiados en Mesada se suicidaron antes de dejarse capturar. El lugar ofrece un ambiente sobrecogedor, y las vistas resultan increíbles.
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