Este territorio rigurosamente bíblico fue el lugar donde Jesús predicaba con mayor frecuencia, y donde se andaba sobre las aguas y se multiplicaban los peces. También se erige como la región más exuberante de Israel, con verdes valles, bosques frondosos, fértiles tierras de cultivo y el lago de Kinnereth. Nazaret, donde Jesucristo pasó su infancia, constituye el destino de numerosos peregrinos, pero no ofrece grandes puntos de interés turístico. A pesar de albergar algunas iglesias de cierta relevancia, como la basílica de la Anunciación, donde el arcángel San Gabriel se apareció a la Virgen María, la localidad en sí misma carece de belleza estética. Tiberíades, en la ribera oeste del lago de Kinnereth, se establece como una base apropiada para desplazarse con facilidad por la zona. Se puede enriquecer el espíritu ante las tumbas de ancestrales sabios, para luego aliviar los dolores corporales en las famosas fuentes termales de la urbe. La localidad alberga igualmente el mayor yacimiento arqueológico del país: Bet She'an. A pesar de las contínuas excavaciones, ya puede atisvarse un anfiteatro romano en buen estado de conservación, termas bizantinas, un templo y una columnata romana. Este enclave se halla en la ruta de autobús Tiberíades-Jerusalén.
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