La denominación de los espacios de Belén no dejan lugar a dudas sobre su historia: plaza del Pesebre, calle del Pesebre, calle de la Estrella, calle de los Pastores, dos campos de los Pastores y una increíble multitud de Navidades. Belén se construyó alrededor de la plaza del Pesebre, el centro y, además, el aparcamiento de la urbe (una decisión muy estratégica). La iglesia de la Natividad constituye la razón de ser de esta ciudad sagrada, y permanece como una de las iglesias en activo más antiguas del planeta. Edificada sobre el lugar donde se cree que nació Jesucristo, su arquitectura se caracteriza por ser augusta y venerable, como corresponde a su origen. Si se considera kitsch en exceso, puede echarse un vistazo a la capilla de la Gruta de la Leche, el santuario de la lactancia de la Virgen María. La tumba de Raquel, en una punta de la población, se erige como uno de los santuarios más sagrados para los judíos; pero también es reverenciada por musulmanes y cristianos. No existen excesivos alojamientos en Belén, pero únicamente dista 40 minutos en autobús de Jerusalén.
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